5 claves de cultivo para principiantes

Si estás pensando en cultivar por primera vez, estás de enhorabuena. En este blog te vamos a enseñar los 5 aspectos clave para que tu cultivo de cannabis crezca fuerte y sano, manteniendo tus plantas sanas y vigorosas para que puedas lograr una buena cosecha sin tener experiencia.

1. Elige bien tus semillas

El tipo de semillas serán clave para conseguir una planta que se adapte bien al entorno en el que se va a desarrollar. Algunas plantas toleran mejor el calor y otras se adaptan mejor al frío, por eso es importante que analices bien el medio en el que van a crecer y elijas semillas de calidad. 

Si no sabes cómo elegir las semillas de cannabis adecuadas te lo contamos aquí.

También deberás tener en cuenta el tipo de planta que quieres conseguir. Si quieres conseguir unas flores con un efecto estimulante y eufórico tendrás que elegir una variedad principalmente sativa. De lo contrario, si lo que te gusta es que te trague el sofá y relajarte, la variedad que necesitas será principalmente índica.

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2. Controla bien el agua

Es importante controlar tanto la calidad como la cantidad de agua que van a recibir tus plantas. Es igual de perjudicial un riego excesivo como no regarlas demasiado. Las plantas de marihuana necesitan mucha agua diariamente pero un agua con muchas sales disueltas podría afectar al rendimiento de la plantación. Para poder hacer un control en este aspecto puedes usar un medidor de electroconductividad. Un valor óptimo para tus plantas debe estar en los 0,5 mS/cm o menos.

Es importante que las plantas puedan drenar correctamente el exceso de agua, ya que si el agua se queda encharcada provocará que las raíces acaben pudriéndose y la planta podría morir si no lo detectamos a tiempo. También es conveniente espaciar los riegos en el día en lugar de hacer un sólo riego muy abundante. Lo ideal es hacer en torno a tres riegos diarios, asegurándonos de que la planta desecha todo el agua que no necesita.

3. Utiliza un abono de calidad

Si bien es cierto que no es muy complicado elegir el tipo de abono, es imprescindible tener en cuenta el que necesitamos para cada etapa de la planta. 

Para obtener buenos resultados será suficiente con un abono de crecimiento en las primeras fases de la planta, otro de floración y un último potenciador para que las flores nos salgan grandes y fuertes.

En la etapa de crecimiento necesitaremos abonos con una mayor cantidad de fósforo y nitrógeno, que ayudarán a nuestras plantas a desarrollar raíces y hojas fuertes, así como robustez.

Para la etapa de floración será necesaria la presencia de potasio, ya que favorece a la aparición de flores y mejora su coloración y el contenido.

Es importante lavar la tierra periódicamente, pues con los sucesivos regados con abono es posible que se vayan acumulando en el sustrato. Si esto ocurre y no lo detectamos a tiempo se puede llegar a bloquear la absorción de nutrientes y ser perjudicial para el desarrollo de la planta. 

Para ello, la mejor forma de evitarlo es lavar la tierra dos o tres veces durante la temporada con abundante agua (hasta 3L por litro de sustrato), dejando que la planta drene toda el agua sobrante y se lleve con ella el exceso de nutrientes. Este procedimiento nos asegura que no se van a acumular las sales minerales y va a mejorar el sabor de nuestros cogollos.

Las dos últimas semanas antes de la cosecha evita utilizar estos abonos y riega abundantemente las plantas para favorecer la eliminación del exceso de nutrientes que pueda quedar en el sustrato.

4. Elige el momento adecuado

Puesto que no todas las plantas tienen el mismo periodo de floración, será necesario hacer un cálculo rápido para saber cuándo deberemos hacer nuestra germinación para que nos cuadre con el momento en el que queramos hacer la cosecha.

Las plantas fotodependientes suelen tener periodos de crecimiento y floración algo más largos mientras que las autoflorecientes podremos cosecharlas en unos 2 o 3 meses.

5. Protégete de las plagas

Puedes utilizar insecticidas regulares o aceite de neem para proteger a tu planta de los insectos y las plagas que puedes encontrar en cultivos de exterior. Es importante utilizar estos productos como preventivo, ya que son especialmente útiles durante las fases previas de la proliferación de las plagas. Para ello, podremos aplicarlo frecuentemente, una vez a la semana desde la germinación de la planta.

Durante la etapa de floración es muy frecuente encontrar orugas devoradoras de cogollos, por lo que tendremos que prestar especial atención a las flores una vez comiencen a aparecer. Esta plaga es especialmente agresiva pero podremos evitarla con el uso de BT (Bacillus thuringiensis). Esto es un microorganismo que infecta a la oruga y no afecta a la planta ni a sus flores, por lo que es inocuo para personas o animales.

Otro gran insecticida que podemos encontrar con facilidad es el agua. Haciendo uso de agua a presión podemos eliminar gran parte de los bichos y reducir la población a niveles bajos para aplicar insecticida a los pocos que queden.

También podemos utilizar vapor de agua contra las plagas, ya que éstas no aguantan bien las altas temperaturas mientras que para la planta no es un método tan agresivo.

Esperamos que hayas tomado nota de lo más importante y te animes a realizar tu propio cultivo. Envíanos las fotos de vuestros cultivos de cannabi a nuestro instagram para que veamos cómo crecen tus niñas.

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